Tambien jugamos ¡toda una mañana! al Paintball.
Aprovechamos que u n avion estaba despegando y nos hicimos una foto. Estuvo a punto de darnos.
¿Quién es? Estaba fuera de sí, pegando tiros a todas las direcciones. Sus disparos sonaban a pilifónicos, como si fueran de la policía. Todos pensabamos que nos habia caido un polipasto encima. Fue una experiencia realmente poliédrica como si estuvieramos en un polideportivo lleno de policarbonatos. En fin... lo adivinais?
Ángel y Carlos volvieron a Castellón un poco antes. Este fue el momento de la despedida.
El Poli, completamente desatado.
En esta imagen lo podeis comprobar.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario